12 dic 2009

Regala Cultura (J - M)


Janusz Bardach, El hombre, un lobo para el hombre. Otro relato sobre la vida en un campo de concentración ruso, con todos los ingredientes de desprecio por la dignidad humana bajo la máscara de la reeducación comunista. Escrito por el polaco Bardach (1919-2002), describe su periplo vital marcado por la invasión nazi de Polonia. Judío educado en las ideas socialistas, se identifica totalmente con la Unión Soviética. Sin embargo, y así comienza el libro, ya soldado en el Ejército Rojo, le condenan a muerte por tener un accidente con el tanque que conducía. Al final le conmutan la pena por diez años de trabajos forzados, que pasó en los temibles campos de Kolimá. Como ha dicho sobre este libro el escritor Martín Amis: “un testimonio ejemplar, terrorífico y conmovedor”. Uno más. (Libros del Asteroide. 480 págs. 23,95 €.).

Jean Giono, El hombre que plantaba árboles. Conocido sobre todo por su novela El húsar sobre el tejado, Giono (1895-1970) es el autor también de esta breve y sencilla historia sobre el amor a la naturaleza que ha tenido una importante difusión, también en España. En él crea un entrañable personaje, Elzeard Bouffier, pastor solitario en la altiplanicie fronteriza con los Alpes, que consigue su felicidad plantando con paciente perseverancia miles de árboles con los que logra convertir aquel páramo en una tierra agradable y fecunda que se irá poblando de esperanzados campesinos. (Duomo. 62 págs. 8 €.).

Jetta Carleton, Cuatro hermanas. Primera y única novela de Jetta Carleton (1913-1999), publicada en 1962. Cuenta la vida de una familia que vive en una granja y que, a mediados de los cincuenta, vuelven a coincidir un verano. Aunque sus vidas han tomado diferentes derroteros, esos días regresan a la infancia y conviven con las costumbres y los trabajos campestres que realizaron durante tantos años. Pero el presente no se entiende sin conocer qué ha sucedido en el pasado. Para ello, la autora reconstruye el entramado doméstico, familiar y social donde han transcurrido sus vidas. La vida en la granja tiene sus muchos momentos agradables, pero también se describen las crisis. (Libros del Asteroide. 416 págs. 21,95 €.).

John Fante, Llenos de vida. El protagonista es un guionista de éxito que trabaja para la Paramount, tiene treinta años y espera su primer hijo. En cierto momento pide ayuda a su padre para unas reparaciones en el hogar. Su casa, símbolo de su nuevo estatus de bonanza económica, se viene abajo por las termitas. Su mujer se prepara para convertirse al catolicismo. Con tan poco material, Fante compone una buena historia, pinta extraordinariamente varios caracteres, hace reír, emociona y convence. (Anagrama. 157 págs. 15 €.).

Jordi Soler, La fiesta del oso. Soler (Veracruz, 1963) es autor de varias novelas relacionadas con la Guerra Civil. En ésta, se sirve de una historia familiar –la desaparición en los Pirineos de Oriol, el hermano de su abuelo, cuando estaba a punto de acabar la Guerra Civil-, para emprender una investigación sobre su paradero. La versión oficial de la familia es que había fallecido, aunque nunca se encontró e cadáver; pero los hechos, de manera inesperada, ofrecen otra posibilidad que Soler, con aplomo, con categoría, con una original estructura narrativa, convierte en una apasionante narración que se desplaza de la Guerra Civil hasta nuestros días. (Mondadri. 160 págs. 16,90 €).

Laurent Gaudé, La puerta de los infiernos. En un tiroteo callejero, Pippo, el único hijo de Giuletta y Matteo, un taxista napolitano, recibe una herida mortal. Giulietta, destrozada, pide a su marido que le devuelva a su hijo; mientras, Matteo sólo se ve capaz de recorrer sin rumbo la ciudad con su taxi vacío. Sin embargo, todo cambia cuando en uno de sus recorridos se encuentra con un estrafalario grupo humano que tiene una tertulia en la que sale a relucir la existencia en el subsuelo de Nápoles de una puerta de entrada al mundo de los muertos; esa creencia desata la energía de la esperanza de Matteo que emprenderá una entretenida aventura fuera de lo normal. (Salamandra. 247 págs. 15 €.).

María Gudín, Hijos de un rey godo. Continúa Gudín el ciclo que inauguró con La reina sin nombre ambientado en el Reino de Toledo, siglos VI y VII. A los personajes reales de la casa báltica se añaden otros de ficción que conectan a los godos con las tribus celtas cántabras y astures. En el centro de esa relación se encuentra la copa sagrada, que otorga a su poseedor un amplio poder, siempre que se trate de una persona justa y de noble corazón. Hijos de un Rey godo es una historia sobre el poder, que puede corromper a seres ambiciosos pero que puede también ejercerse con justicia. Como su predecesora, es una muestra de que se puede hacer buena novela histórica sin recurrir a todo lo peor de lo que hemos sido capaces hasta ahora los hombres. (Ediciones B. 632 págs. 22 €.).

Mary Ann Shaffer y Annie Barrows, La sociedad literaria y el pastel de patata de Guernsey. Interesante novela que recoge las cartas que recibe una autora, Juliet Ashton, de los miembros de una excéntrica sociedad literaria creada en Guernsey, una isla del canal de la Mancha, único territorio británico que estuvo bajo el poder de los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. La acción transcurre en 1946, en una Inglaterra que a duras penas se recupera de las secuelas dejadas por la guerra. Novela amable que ofrece un interesantísimo retrato de tipos humanos. (RBA. 304 págs. 15,50 €.).

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