16 mar 2015

Atrévete a ser feliz

Jóvenes, atrévanse a ser felices
“Queridos jóvenes, todas las personas de todos los tiempos y de cualquier edad buscan la felicidad. Dios ha puesto en el corazón del hombre y de la mujer un profundo anhelo de felicidad, de plenitud. ¿No notáis que vuestros corazones están inquietos y en continua búsqueda de un bien que pueda saciar su sed de infinito?”.
Para ilustrar en qué consiste la verdadera bienaventuranza, Francisco se remonta a los orígenes del ser humano, el momento de la creación, en que aquel vivía en comunión perfecta con Dios, con sus semejantes y con la naturaleza. “Todo era limpio y claro”, hasta que el hombre y la mujer quebraron el estrecho vínculo de comunión y confianza con Dios, y abrieron las puertas al pecado, con consecuencias dramáticas.
Con la irrupción del pecado, “la brújula interior que los guiaba en la búsqueda de la felicidad pierde su punto de orientación y la tentación del poder, del tener y el deseo del placer a toda costa los lleva al abismo de la tristeza y de la angustia”, un abismo del que solo Dios los puede rescatar por medio de su Hijo.
Es el propio Jesús quien mejor conoce cómo han sido defraudadas las expectativas de los jóvenes contemporáneos. “Es Él la belleza que tanto les atrae; quien les empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien les lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en ustedes el deseo de hacer de su vida algo grande”.
Pureza, la del corazón
Para que llegue ese “algo grande”, es necesario “limpiar” el corazón, algo que Jesús les dejó claro en su momento a los que ponían el acento en rituales con agua que, en apariencia, “purificaban” exteriormente al hombre, pero que dejaban intacta la carga de podredumbre escondida en su corazón: “los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad”.
Francisco pide a los jóvenes atender al hecho de que la mayoría de estas desviaciones nacen en el contexto de las relaciones con los demás, por lo que cada uno debe aprender a detectar todo aquello que “contamina” su corazón y ser capaz de discriminar entre lo que agrada a Dios y aquello que Él aborrece.
“El bien más precioso que podemos tener en la vida es nuestra relación con Dios. ¿Lo creen así de verdad? ¿Son conscientes del valor inestimable que tienen a los ojos de Dios? ¿Saben que Él los valora y los ama incondicionalmente? Cuando esta convicción desaparece, el ser humano se convierte en un enigma incomprensible, porque precisamente lo que da sentido a nuestra vida es sabernos amados incondicionalmente por Dios”.
Rebelarse contra la banalización del amor
El Papa Francisco destaca la gran capacidad de amar y ser amado que emerge durante la juventud, e invita a chicos y chicas a no permitir que se falsee, destruya o menoscabe el amor, lo que es peligrosamente posible cuando se hace del prójimo un objeto que puede ser utilizado para satisfacer el propio egoísmo.
En tiempo en que menudean como nunca antes las definiciones confusas y erróneas acerca del amor, el Obispo de Roma remite a los jóvenes a la detallada catequesis de San Pablo sobre el tema, en Corintios 13: “El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es maleducado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca”.
Francisco pide a los jóvenes pasar a la acción. Les pide “rebeldía” para rechazar activamente la tendencia a banalizar el amor, que ha sido reducido casi exclusivamente a su dimensión sexual, sin que importen para nada factores tan inherentes a él como la belleza, la comunión, la fidelidad y la responsabilidad.
El Papa convoca a las nuevas generaciones a ser “revolucionarias” y desafiar las tendencias de un ambiente cultural que privilegia lo temporal y lo relativo: “Les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes. Atrévanse a ‘ir contracorriente’. Y atrévanse también a ser felices”.
Asimismo, les recomendó aprovechar la inquietud juvenil por explorar la realidad, para así descubrir el rico Magisterio de la Iglesia en el área de las relaciones de pareja. “Verán que el cristianismo no consiste en una serie de prohibiciones que apagan sus ansias de felicidad, sino en un proyecto de vida capaz de atraer nuestros corazones”, aseguró.


2 oct 2014



Contra la discriminación, privilegios


Igualdad o privilegios
En el Parlamento de Cataluña se está tramitando una proposición de ley que apenas ha tenido relieve mediático, quizá porque sus propios impulsores prefieren que no llame la atención. Se trata de una ley sobre “los derechos de las personas gais, lesbianas, transexuales y bisexuales y para la erradicación de la homofobia, lesbofobia y transfobia” (en estos temas los enunciados suelen ser muy largos, para no excluir a nadie).
Cabe plantearse por qué es necesaria una ley especial sobre los derechos de los LGTB, como si estuvieran en una situación distinta, cuando de lo que se trata es de que gocen de los mismos derechos que cualquier ciudadano. Más bien parece responder a una estrategia, pues ya ha sido aprobada una ley de este tipo de Galicia y se han presentado también en otras autonomías (cfr. España: varias leyes autonómicas promueven la ideología LGTB).
Tampoco puede decirse que esta proposición de ley venga a llenar un vacío legal. Más bien da la impresión de que hay un llenazo. Por ceñirnos al ámbito estatal, el precepto constitucional de igualdad y no discriminación inspira ya disposiciones legales en múltiples campos (laboral, sanitario, educativo…), está reforzado por los preceptos del Código Penal que castigan la discriminación y ha sido objeto incluso de leyes específicas: una ley de 2003 y otra ley orgánica de 2007, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres. La propia exposición de motivos de la propuesta de ley catalana reconoce que la no-discriminación por razón de orientación sexual “ya está presente en muchos preceptos de la normativa vigente”.
Pero parece que no basta. La discriminación acecha en cualquier rincón. Basta ver las definiciones de los diversos casos de posible discriminación (art. 4) que son un despliegue de minuciosidad burocrática. La discriminación contra los LGTB puede ser directa e indirecta; por asociación y por error; múltiple; puede deberse a acoso, a represalia o incluso “victimización secundaria” como consecuencia de “déficits de las actuaciones que deben llevar a término los organismos responsables”.
La amplitud de la ley, que se aplica “en todas las áreas de la vida social”, y su vaguedad conceptual puede dar lugar a una tremenda inseguridad jurídica. Pensemos en un empresario a la hora de la contratación laboral. ¿Estaré discriminando a los gays? Uno puede saber si el candidato es mujer, mulato o subsahariano, pero ¿cómo conocer su orientación sexual a no ser que él la declare? Y si no resulta elegido, ¿no podrá decir que ha sido excluido por razón de su orientación sexual?
En cualquier caso, si reclama, la carga de la prueba de la no-discriminación recaerá no sobre el reclamante sino sobre el empleador, que tendrá que probar que no ha incurrido en falta. Es decir, el principio general de presunción de inocencia aquí no se aplica. Imaginemos el trabajo que esto pueda dar a los abogados.
Las empresas, que bastantes complicaciones tienen en estos tiempos, deberán tener mucho cuidado en la contratación y promoción de sus empleados, pues cualquier frustración de alguien perteneciente al colectivo LGTB podrá verse como consecuencia de una discriminación deliberada.
Incluso parece sugerirse que habrá que reservar cuotas laborales específicas para ellos, pues al tratar de las políticas de empleo la ley habla de: “Fomentar la implantación progresiva de indicadores de igualdad que tengan en cuanta la realidad de las personas LGTBI en el sector público y en el privado”.
Este tipo de medidas hacen preguntarse si se trata de luchar contra la discriminación o de conceder a los LGTBI unos privilegios que otros ciudadanos no gozan. Desde luego, en el ámbito laboral, quien lo tiene crudo son gentes como el mayor de 50 años, la madre de tres hijos o el inmigrante subsahariano, pero a nadie se le ha ocurrido que haya que hacer una ley específica para ellos.
Amparándose en la idea de luchar contra una presunta homofobia, lo que se advierte en esta ley es el deseo de utilizar el aparato de la Administración para difundir una determinada concepción sobre la “orientación sexual, la identidad de género o la expresión de género” (mantra que se repite a lo largo de la ley).
De ahí que el texto vaya detallando las acciones que deben realizar los poderes públicos en la escuela, en los medios de comunicación, en la sanidad, en los servicios sociales, en el derecho de familia…, de modo que esa concepción de la sexualidad se difunda y se considere fuera de toda crítica, bajo un severo régimen sancionador.
En todo el texto de la proposición de ley se esconde un truco: identificar la no discriminación de los LGTB con la aceptación de determinadas ideas de esas personas sobre la orientación y la identidad sexual. Pero la discriminación la sufren las personas, y cuando haya que corregirla, habrá que actuar sobre situaciones personales concretas, lo cual es muy distinto de hacer apología de sus ideas sobre la sexualidad.
La persona merece siempre respeto, y nadie debe ser sometido a discriminaciones injustas. Pero en las opiniones en materia de sexualidad cada uno es muy libre de expresar sus ideas, sin que nadie se sienta ofendido porque no coincidan con las suyas.

6 nov 2012

La Champions League del best seller

Los libros más vendidos tienen algunos rasgos en común, pero la fórmula "mágica" para fabricarlos sigue siendo un misterio.
En un reciente estudio sobre los best seller, David Viñas, su autor, concluía que no existe ninguna fórmula mágica para alcanzar el bombazo editorial, que es lo que buscan como sea todos los best seller: “No resulta demasiado difícil descubrir sus ingredientes básicos y hasta su proceso de elaboración, pero es luego dificilísimo obtener el resultado soñado y más difícil todavía evitar que no se le quede a uno la cara de idiota al descubrir que, en definitiva, aquí el secreto es que no hay ningún secreto”. Sí, menos mal que, por lo menos todavía, en la industria editorial no todo está superprogramado y hay fenómenos que se escapan a cualquier explicación sociológica y hasta literaria. Sin embargo, vistas las listas de los libros más leídos y vendidos también hay que concluir que tienen más posibilidades de ser best seller aquellos que ponen en funcionamiento esos ingredientes básicos que David Viñas desmenuza en El enigma best seller (Ariel).
Basta con echar un vistazo al último Informe de hábitos de lectura y compra de libros en 2009, elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España, para sacar como conclusión que las editoriales están obsesionadas con los best seller. El libro más leído en 2009 ha sido El niño con el pijama a rayas, del irlandés John Boyne, que desbanca de este lugar a Los pilares de la tierra, de Ken Follett, durante años la novela que ocupaba esta privilegiada posición. Otra conclusión de este Informe es determinante: los lectores españoles, de manera mayoritaria, buscan en la lectura sobre todo entretenimiento (75,2%).
En su estudio, David Viñas, profesor titular de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidad de Barcelona, analiza detenidamente los ingredientes de algunos de los best seller más leídos en los últimos años: El Código Da Vinci, de Dan Brown, El Alquimista, de Paulo Coelho, El médico, de Noah Gordon, La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, La catedral del mar, de Ildefonso Falcones y algunos más. Todos ellos han copado las listas de los libros más vendidos, objetivo primordial de los best seller, pues saben la función y el arrastre que tiene aparecer en cualquier tipo de lista. Las listas son la mejor brújula para un buen número de lectores, aquellos sobre todo que buscan en la literatura entretenimiento sin más complicaciones y que no tienen en cuenta las valoraciones de la crítica literaria. Las editoriales tienen muy bien estudiado este público, a los que dirigen, por lo menos las grandes, muchas energías, títulos y premios literarios. Si movilizan a estos lectores, el éxito de un libro está garantizado. Viendo la lista de los libros más vendidos en 2009, la estrategia va a continuar en el futuro.
Para David Viñas, en su estructura y estilo, el best seller supone una vuelta a la manera de escribir de finales del siglo XIX, cuando el realismo da lo mejorde sí mismo y, además, triunfa en las revistas la literatura de folletín, con esas calculadas técnicas para fomentar el interés y la intriga en los lectores. Al lector de best seller no le interesa el formalismo, ni las vanguardias, ni las novedades estilísticas que aporta la literatura culta del siglo XX. El best seller reivindica “el regreso de las historias con planteamiento, nudo y desenlace, el regreso de los personajes interesantes, el regreso de las grades peripecias”.
El best seller se caracteriza, según Viñas, por su eclecticismo: sabe sacar el máximo partido a los ingredientes que han triunfado en emblemáticas novela de diferentes géneros literarios. Por ello, espiga de la tradición aquello que ha triunfado entre los lectores para volverlo a actualizar. Por ejemplo, la aventura, la intriga, el componente policiaco y fantástico. O aquello que, sociológicamente, es bien recibido, como el erotismo, ingrediente que no suele faltar en casi ninguno de los libros más vendidos.
Otro rasgo importante es su didactismo, con el fin de que la novela cumpla también la función de enseñar: es muy evidente en las novelas de corte científico –en las de Michael Crichton, por ejemplo– y en buena parte de las novelas históricas, donde, más que en lo literario, se pone el acento en la documentación y en la verosimilitud histórica
(Adolfo Torrecilla en la revista Nuestro Tiempo)

13 sept 2012

Matrimonio y felicidad


Un matrimonio generoso tiene más posibilidades de ser feliz. Esta es la conclusión a la que han llegado dos investigadores estadounidenses en un estudio publicado por The Family Watch. Sus conclusiones permiten comprender por qué los pequeños actos de servicio, las muestras frecuentes de afecto y el perdón tienden a mejorar la convivencia entre los esposos.

En algunas columnas dedicadas a las relaciones de pareja es frecuente que, por un lado, se exalten las emociones intensas y, por otro, se haga un elogio de los vínculos frágiles. Cada cual tendría derecho a vivir romances apasionados, siempre y cuando se reserve a la vez el suficiente espacio para poner tierra de por medio y evitar así el escozor de unos compromisos demasiado agobiantes.

Tal y como la describe el sociólogo Zygmunt Bauman en su libro Amor líquido, la nueva norma que recomiendan estos consejeros a sus lectores es “que presten más atención a su capacidad interior para el goce y el placer, así como menos ‘dependencia’ de los otros, menos atención a las exigencias de los otros, y mayor distancia y frialdad a la hora de calcular pérdidas y ganancias”.

Prestar más atención a las necesidades del cónyuge que a las propias robustece el matrimonio

Semejante norma entronca con el modelo individualista de matrimonio que, según los autores del estudio (1), parece estar calando entre muchos norteamericanos. Es a partir de los años setenta del siglo pasado cuando “el matrimonio empieza a verse como un instrumento para satisfacer necesidades personales antes que como una oportunidad para servir al otro cónyuge en la vida corriente, algo que es bueno para ambos”, explica W. Bradford Wilcox, profesor de sociología de la Universidad de Virginia, autor de la investigación junto con Jeffrey Dew.

Un contrapeso a esta visión lo constituyen los hábitos de la generosidad y el sacrificio, los cuales requieren que ambos cónyuges pongan las necesidades del otro por delante de las suyas. Sin esa renuncia por parte de ambos, el equilibrio salta por los aires y la estabilidad matrimonial se tambalea.

Para estudiar cómo influyen estos hábitos en la satisfacción de los esposos con su matrimonio, los autores se basaron en la Survey of Marital Generosity. Esta encuesta es una muestra nacional representativa de individuos casados (1.705 varones y 1.745 mujeres; de ellos, 1.630 estaban casados entre sí) que fueron entrevistados entre 2010 y 2011. Los encuestados tenían entre 18 y 45 años, aunque los cónyuges del participante principal podían tener hasta 55 años.

Para mejorar la convivencia en el matrimonio no hace falta recurrir a grandes gestos de generosidad, sino que a menudo bastarán pequeñas acciones positivas

Tres formas de generosidad

En el estudio, la generosidad es definida como “la virtud de dar cosas buenas al otro cónyuge libremente y en abundancia”. Se han valorado tres comportamientos concretos: los pequeños actos de servicio (por ejemplo, hacer el café por la mañana); las muestras frecuentes de afecto; y el perdón. Ninguno de estos tres actos son obligaciones estrictas del matrimonio, como sí lo son la fidelidad, la ayuda mutua o el apoyo económico.

Según los autores, el comportamiento generoso es tan decisivo en la vida conyugal porque “envía el mensaje al otro de que se quiere mantener la relación”. En el caso de los actos de servicio, por ejemplo, presupone conocer las preferencias del cónyuge; además, son ocasión para dar nuevas sorpresas y “tienden a provocar un sentido de gratitud en el cónyuge que los recibe; gratitud que, a su vez, está vinculada con emociones positivas” como la felicidad.

Por su parte, las muestras frecuentes de afecto favorecen la empatía y la comunicación. Puede parecer evidente, pero a menudo estas manifestaciones se pasan por alto cuando la gente anda de cabeza. A veces ocurre que, al llegar a casa, los esposos se entretienen con las redes sociales o con la televisión. O bien se entregan a sus hijos con tanta dedicación que les queda poco tiempo para cultivar su matrimonio.

Perdonar es un acto especial de generosidad porque, sin que pueda ser exigido, absuelve de la culpa al cónyuge por la ofensa recibida o por no haber estado a la altura.

Cuidar lo pequeño

El estudio destaca, como primera conclusión, que la generosidad de uno de los cónyuges favorece que ambos esposos –tanto el que da como el que recibe– se sientan mejor en el matrimonio, lo que a su vez aleja la probabilidad de divorcio.

Un matrimonio generoso da lugar a un “círculo virtuoso”, de modo que la entrega de uno de los cónyuges acaba llamando a la entrega del otro. El estudio constata cómo los pequeños sacrificios pueden aumentar los sentimientos de autoestima del cónyuge que se beneficia de ellos, así como avivar su sentido de gratitud y aprecio hacia el que los realiza.

Ahora bien, como advierten los autores en la discusión de las conclusiones, el comportamiento generoso no ha de verse como un anzuelo para ganarse el favor del cónyuge. De hecho, “la generosidad suele estar motivada por el deseo de beneficiar al otro, y no de recibir algo a cambio. Una conducta basada en el esquema ‘doy para que me des’ no parece compatible con la idea de la generosidad”.

Otra conclusión interesante es que para mejorar la convivencia entre los esposos no hace falta recurrir a grandes gestos de generosidad, sino que a menudo bastarán pequeñas acciones positivas que introducen mayor novedad en el matrimonio.

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Notas

(1) Jeffrey Dew y W. Bradford Wilcox. “¿Da y recibirás? Generosidad, sacrificio y calidad conyugal”. 1 septiembre 2012. IFFD PAPERS nº 12. Producido por The Family Watch

3 ago 2012

Y de regalo un buen libro


Y, sin embargo, contento

Es una “novela de profesor”: un relato que un profesor construye a partir de sus experiencias en el trato con alumnos y con sus padres, que recoge anécdotas escolares, contenidos académicos integrados en el texto, y orientaciones vitales para chicos y chicas en momentos clave de su maduración.

Su argumento comienza con una pelea entre dos chicos que tontean con la más guapa de la clase. Uno, Lucas, es el más listo; otro, Berto, no es buen estudiante, pero sí un gran deportista y muy simpático; Andrea, la chica en discordia, ambiciona ser modelo.

La estructura, en capítulos cortos que, a su vez, se subdividen en escenas más o menos contadas desde la perspectiva de algún personaje, facilita que la narración salte de un escenario a otro y deje intrigado al lector con qué ocurrirá luego. El hecho de que el libro haya pasado directamente del autor al público, facilita que haya expresiones en las conversaciones, que todos conocemos de sobra como normales, pero que, seguramente, algún editor preocupado por lo políticamente correcto no permitiría.

Aparte de que la novela parece haber sido redactada muy rápido, lo que le da fuerza pero implica que podrían corregirse cosas, algunos lectores le podrían poner objeciones: la gran sabiduría de algunos personajes adultos –la abuela de Lucas, un viejo pintor amigo de su familia, el profesor Adrio–, el que haya tantos procesos de maduración positivos a la vez –pues no sólo los dos protagonistas principales cambian para bien–, el que algunos episodios buscan tocar no tanto los sentimientos de los personajes como llegar al corazón del lector…Pero así son este tipo de novelas. En ellas precisamente lo que se busca es hacer pensar gracias a que se presentan con talento situaciones y emociones que los lectores jóvenes reconocen como propias. 


Por eso, teniendo en cuenta que no estamos ante un relato complaciente y cómplice, a la hora de juzgarlas el éxito es importante: si gustan mucho a su público natural, como es el caso, es que estamos ante una gran historia. 


Se puede añadir, por último, que el autor tiene la habilidad de no recurrir a rasgos circunstanciales –como canciones o películas de moda–, y que las referencias a las redes sociales son las justas y no invaden el relato, con lo que ha conseguido una novela que puede ser mucho más duradera de lo habitual.


Descárgala gratis: http://jarcas.bubok.es

1 jul 2012

Algunos libros para las vacaciones.

El vino del estío

De Ray Bradbury. Editado  por Minotauro.

Para volver a saborear la obra del recién fallecido Ray Bradbury, uno puede seguirle al futuro con Crónicas marcianas o al pasado con El vino del estío, donde recrea su experiencia de niño de 12 años en su pueblo natal. Esta es una de las novelas más sutiles sobre el niño que empieza a descubrir la presencia de la muerte, de las responsabilidades, de la aventura. Lo fantástico y lo cotidiano se dan la mano en esta deliciosa crónica, que tiene una secuela en El verano del adiós.

Levadura de malicia

Robertson Davies. Editado  por Libros del Asteroide.

Davies (1913-1995) publicó en 1954 esta novela, que es la segunda de la trilogía Salterton, iniciada con A merced de la tempestad. Comienza su trama con la publicación en el periódico local de un falso anuncio de boda. Este suceso dispara un conjunto de reacciones y rumores que sirven para describir la vida en esta inventada ciudad canadiense a mediados de los cincuenta. Lo interesante es cómo Davies describe y retrata aquella sociedad, sus manías, la obsesión por las apariencias, los rumores, las relaciones sociales, etc.

El bufete

Borja Martínez-Echevarría. Editado  por Martínez Roca.

El autor, abogado y periodista, describe el interior de los grandes bufetes y de las grandes empresas donde impera un afán de lucro des medido. En los primeros capítulos se presenta a los personajes tanto del mundo jurídico como del periodístico y el empresarial; luego se desarrolla el entramado de una OPA hostil que realiza una empresa multinacional contra la petrolera más poderosa de España. La novela tiene buen ritmo narrativo, con mucha acción y velocidad.

Relámpagos

Jean Echenoz. Editado  por Anagrama.

Breve obra inspirada en la vida del inventor Nikola Taslo (1856-1943). No es ni una novela ni una biografía sino una “ficción biográfica” de un personaje extraordinario y genial, que compagina una intensísima y enfermiza actividad creativa, riquísima en inventos, con un errático y extraño desenvolvimiento social y personal. Se trata de una fábula ágil, interesante, contada de una manera singular, que acerca al lector una vida marcada por la genialidad, la hiperactividad y sus consecuencias psicopatológicas.

Los asesinos del emperador

Santiago Posteguillo. Editado  por Planeta.

Tras el éxito de su trilogía sobre Escipión, Posteguillo da un salto de trescientos años en  la historia del Imperio Romano y sitúa su novela en el último tercio del siglo I, con la llegada al poder de Trajano, primer emperador no nacido en Roma ni en Italia. Como en casi todos los libros sobre la antigüedad clásica romana, el verdadero protagonista es Roma. El autor ha estudiado a fondo las fuentes y cada episodio resulta verosímil. Estamos ante una novela amplísima, bien conducida, pero débil en su fuerza emocional.

La leyenda del ladrón

Juan Gómez-Jurado. Editado  por Planeta.

Recrea Gómez-Jurado (Madrid, 1977) la Sevilla de finales del siglo XVI, con el relato de la vida de Sancho de Écija entre los trece y los diecisiete años. Tras perder a su madre, San cho es acogido en un orfanato y sirve después en una taberna. Con el patrón clásico de la novela picaresca, el autor presenta la biografía de alguien a quien la vida va curtiendo a golpes. Una acción paralela nos cuenta la vida de Clara, hija de un rico comerciante y una esclava. Es una historia optimista, en la que los sueños de los personajes se acaban imponiendo

Relámpagos

Jean Echenoz. Editado  por Anagrama.

Breve obra inspirada en la vida del inventor Nikola Taslo (1856-1943). No es ni una novela ni una biografía sino una “ficción biográfica” de un personaje extraordinario y genial, que compagina una intensísima y enfermiza actividad creativa, riquísima en inventos, con un errático y extraño desenvolvimiento social y personal. Se trata de una fábula ágil, interesante, contada de una manera singular, que acerca al lector una vida marcada por la genialidad, la hiperactividad y sus consecuencias psicopatológicas

La leyenda del ladrón

Juan Gómez-Jurado. Editado  por Planeta.

Recrea Gómez-Jurado (Madrid, 1977) la Sevilla de finales del siglo XVI, con el relato de la vida de Sancho de Écija entre los trece y los diecisiete años. Tras perder a su madre, Sancho es acogido en un orfanato y sirve después en una taberna. Con el patrón clásico de la novela picaresca, el autor presenta la biografía de alguien a quien la vida va curtiendo a golpes. Una acción paralela nos cuenta la vida de Clara, hija de un rico comerciante y una esclava. Es una historia optimista, en la que los sueños de los personajes se acaban imponiendo a la crudeza y las injusticias de la realidad.

20 feb 2012

La hora de los sensatos


Autor: Leopoldo Abadía

Abadía presenta ahora las conclusiones de su tournée dentro y fuera de España, cuando habló en decenas de conferencias y charló, sobre todo de economía, con todo tipo de personas “de la calle”.

El libro rebosa de un estilo tan informal como educado, a fin de sostener la tesis principal: desconfianza hacia los políticos, su lenguaje doctrinario, abstruso y artificial, y su agenda de intereses partidistas. Frente a las ideologías y las etiquetas políticas, propone la centralidad de las personas, la constancia, el esfuerzo y la educación. Abadía plantea una “revolución civil” basada en la exigencia, el trabajo, la honestidad y el cumplimiento de los deberes. Postula una forma de gobierno de talante humanista y tecnócrata, entendida como servicio público a cargo de profesionales competentes que no necesiten de la política para tener un buen sueldo.

Recuerda que el objetivo de la actividad pública es servir al bien común, expresión que apenas manejan los políticos de carrera. Dentro de la crisis actual, Abadía apunta a una solución técnica, mediante un gobierno que actuase como el “safety car” de la Fórmula-1. Al mismo tiempo, recalca que “de esta crisis sólo nos sacarán las empresas”, es decir, el trabajo de las personas.

Afirma que la crisis económica va de la mano de otra crisis más importante: una “crisis de decencia”, de ahí que subraye con más ahínco la necesidad de una actuación personal, para recuperar los valores y la austeridad. No apela al De officiis de Cicerón, precisamente, sino al sentido común y la sensatez de las personas de la calle con las que habla, y quienes, en realidad, están por encima de las divisiones de “izquierda progresista” y “derecha conservadora”.

El autor se mueve con sutileza campechana en su crítica política y social, aun cuando pueda hacerse el ingenuo. Pero esa pretendida ingenuidad o simplicidad constituye una forma ágil de involucrar al común de los mortales en la “revolución civil”, en vez de situar el debate económico y político en el nivel exclusivo de las élites. Su perro Helmut y el petirrojo vuelven a acompañar a don Leopoldo en algunos capítulos.