Y, sin embargo, contento
Es
una “novela de profesor”: un relato que un profesor construye a partir de sus
experiencias en el trato con alumnos y con sus padres, que recoge anécdotas
escolares, contenidos académicos integrados en el texto, y orientaciones
vitales para chicos y chicas en momentos clave de su maduración.
Su
argumento comienza con una pelea entre dos chicos que tontean con la más guapa
de la clase. Uno, Lucas, es el más listo; otro, Berto, no es buen estudiante,
pero sí un gran deportista y muy simpático; Andrea, la chica en discordia,
ambiciona ser modelo.
La
estructura, en capítulos cortos que, a su vez, se subdividen en escenas más o
menos contadas desde la perspectiva de algún personaje, facilita que la
narración salte de un escenario a otro y deje intrigado al lector con qué
ocurrirá luego. El hecho de que el libro haya pasado directamente del autor al
público, facilita que haya expresiones en las conversaciones, que todos
conocemos de sobra como normales, pero que, seguramente, algún editor
preocupado por lo políticamente correcto no permitiría.
Aparte
de que la novela parece haber sido redactada muy rápido, lo que le da fuerza
pero implica que podrían corregirse cosas, algunos lectores le podrían poner
objeciones: la gran sabiduría de algunos personajes adultos –la abuela de
Lucas, un viejo pintor amigo de su familia, el profesor Adrio–, el que haya
tantos procesos de maduración positivos a la vez –pues no sólo los dos
protagonistas principales cambian para bien–, el que algunos episodios buscan
tocar no tanto los sentimientos de los personajes como llegar al corazón del
lector…Pero así son este tipo de novelas. En ellas precisamente lo que se busca
es hacer pensar gracias a que se presentan con talento situaciones y emociones
que los lectores jóvenes reconocen como propias.
Por eso, teniendo en cuenta que no estamos ante un relato complaciente y cómplice, a la hora de juzgarlas el éxito es importante: si gustan mucho a su público natural, como es el caso, es que estamos ante una gran historia.
Se puede añadir, por último, que el autor tiene la habilidad de no recurrir a rasgos circunstanciales –como canciones o películas de moda–, y que las referencias a las redes sociales son las justas y no invaden el relato, con lo que ha conseguido una novela que puede ser mucho más duradera de lo habitual.
Por eso, teniendo en cuenta que no estamos ante un relato complaciente y cómplice, a la hora de juzgarlas el éxito es importante: si gustan mucho a su público natural, como es el caso, es que estamos ante una gran historia.
Se puede añadir, por último, que el autor tiene la habilidad de no recurrir a rasgos circunstanciales –como canciones o películas de moda–, y que las referencias a las redes sociales son las justas y no invaden el relato, con lo que ha conseguido una novela que puede ser mucho más duradera de lo habitual.
