30 mar 2011

Carta desde Japón


Nos llegan muchas noticias de Japón mucha no provienen de Japón sino de analistas a miles de kilometros de distancia de donde están sufriendo los efectos del terremoto. Me llega esta carta directamente de Japón, un español que lleva más de 28 años allí, un poco resumida la publicamos:

Aunque la situación es seria poco a poco se va ganando control. Quizás lo más preocupante sigue siendo el problema de la central nuclear.

De todas formas no es, ni mucho menos, tan negro como lo pinta cierta prensa internacional, especialmente europea, ¿Qué les pasa? Se insiste en que Japón ya era un país en decadencia antes del “tsunami” como si las fuerzas de un país se limitaran a su poder económico.

Los japoneses están demostrando, siempre ha sido así, que constituyen un pueblo de grandes virtudes, lealtad, responsabilidad, orden, laboriosidad, docilidad, solidaridad, buenas maneras, etc. Cada vez se van conociendo más historias conmovedoras, que constituyen una pequeña muestra, del heroísmo de este, para mi, tan querido pueblo, del que me considero, por gentileza suya pues no me llego a su altura, uno más entre ellos.

Aquí van algunas:

Jin Abe Hace unos días rescataron a Jin Abe, un chaval de 16 años y a su abuela de ochenta. Estaban en la cocina cuando les barrió el tsunami. Quedaron atrapados ahí, entre la mesa y el frigorífico. Pudo hablar con su padre por el móvil menos de un minuto para comunicarle que estaban vivos. El padre, Akira, hizo lo indecible para llegar a la casa pero se encontró con que había desaparecido. Convencido de que su hijo vivía, pidió a la policía que hicieran un esfuerzo por encontrarlo. Los encontraron a los nueve días. La casa había sido arrastrada unos cien metros. Jin, al oír las voces de los policías hizo un esfuerzo y se asomó al tejado. Les llamó y, lo primero que pidió fue que rescataran a su abuela. Pudieron sobrevivir, gracias a que el frigorífico lo tenían a mano, a base de coca cola y yogurt. A los tres días Jin consiguió penetrar en la habitación de al lado y encontrar unas mantas secas con las que arroparse. Su padre estaba orgulloso pues "había hecho honor a su nombre: "Jin" significa "al que se le confía algo o alguien" y él cuido de su abuela hasta que pudieron encontrarlos.

Hashimoto San, 61 años. Capataz en una empresa de construcción tiene la misión, al frente de un grupo de trabajadores, de limpiar la ciudad donde vivía. Se le saltan las lágrimas, sobre todo, cada vez que encuentra el cadáver de un amigo o conocido. Ha perdido todos sus enseres por lo que duerme en el coche. Su consuelo es el vídeo que le llega todas las noches, por el móvil, de su nieto de cinco años, diciéndole: "abuelo, no te canses. Mucho ánimo". Ayer apenas les quedaba combustible para seguir las operaciones de rescate. Cuando se dirigía a las autoridades para pedir más se encontró con un montón de barriles en un campo, que habían sido arrastrados por el tsunami desde una base militar. Pidió permiso a las autoridades militares para utilizar ese combustible (A pesar de llevar 28 años en Japón me sigue conmoviendo esta honestidad, de no utilizar nada sin permiso de su dueño, aún en medio de los mayores apuros) y, con el visto bueno, ahora pueden seguir trabajando por un tiempo mientras esperan que les envíen más.

Ishida, jefe de bomberos, que capitanea uno de los grupos de la central nuclear afectada, preguntado si son concientes de que se están jugando la vida en esos momentos contestó que sí, pero que su responsabilidad y, sobre todo, pensando en el futuro de sus hijos (todos los de su grupo los tienen) consiguen dominar los nervios y centrarse en su trabajo, durante los pocos minutos que tienen para actuar, dada la alta radiación.

Niños de primaria "voluntarios". También es bonito ver en los refugios niños de primaria "voluntarios", dando masajes a los ancianos, entumecidos por el frío o el cansancio.

Enfermeras, médicos y otros voluntarios que han perdido sus enseres o familiares pero siguen atendiendo a las víctimas con una sonrisa y sin permitirse un descanso.

Shigeru, un ingeniero que permaneció en la planta baja de un hospital después del terremoto para arreglar la telefonía, necesaria para que los médicos pudieran seguir en contacto con el exterior. Un compañero le avisó de que se acercaba la ola. Comentó que no podía dejar de intentarlo hasta conseguirlo. El tsunami se lo llevo pero le dio tiempo de poner en marcha el teléfono.

Monseñor Lombardi, portavoz de Vaticano, al referirse a los obreros que trabajan en la central nuclear: “Hoy en la central enloquecida, un grupo de héroes está dando generosamente la vida para la salvación de muchos. Como los bomberos del 11 de septiembre. Como entonces, el amor solidario por los demás, incluso arriesgando la propia vida, es la verdadera luz en la oscuridad de la tragedia. Indica la dirección en la que buscar”.

La ciudad de Kamaishi, desaparecida del mapa, había sufrido ya varios tsunamis. Por eso construyeron un dique de contención y un refugio formidable aprueba del agua. Además hacían ejercimos de salvamento "kunren" varias veces al año. El maremoto se llevó el dique he inundo el refugio muriendo la mayoría de las 500 personas que se refugiaban ahí. Algunas sobrevivieron por estar en el segundo piso, respirando del aire que había en el pequeño espacio entre el agua y el techo, agarradas a los rieles de las cortinas, para no hundirse. Así estuvieron más de un día, hasta que llegaron los equipos de rescate. Los chavales de una escuela de primaria se lanzaron monte arriba, como una semana antes habían hecho en los entrenamientos pero no se detuvieron en el lugar que les habían indicado entonces, como ya seguro, sino que continuaron subiendo monte arriba y se salvaron por los pelos. De esto mostraron un video por televisión, tomado por la profesora con su móvil... Se te pone la piel de gallina. En fin, de todos se aprende. No basta con conformarse con llegar a un lugar que nos parece seguro, hay que seguir subiendo hasta donde nos den las fuerzas, aspirando a lo más alto, “fiados de la profesora”, fiados de Dios, Como estos niños sencillos.

Kobe, 17 de enero de 1995. Pude vivir, en mi propia piel, la tragedia que supone un terremoto, en Kobe, el 17 de enero de 1995, a las cinco cuarenta y cinco de la mañana. 6.000 muertos, miles de heridos y el 40% de las casas destruidas. Lo más duro fue que la mayoría se olvido de nosotros a los pocos meses. Hoy me ha llegado un mensaje de ánimo de Toño, desde Haiti... Sufrir enseña a compadecerse con el que sufre, a dar lo mejor de nosotros. No olvidemos a Japón, no olvidemos a Haiti, no olvidemos a Tailandia, Indonesia, etc., Que tengamos en nuestras oraciones y trabajos diarios a todos los que sufren. Que no nos acostumbremos a observar como si no fuera con nosotros. Hoy por mí, mañana por ti. Y siempre por Dios, porque sabemos que es Padre Omnipotente y, sobre todo, es Amor y del mal siempre saca abundancia de bienes. La recuperación, a escala nacional también (económicamente, psicológicamente, etc.), nos afecta a todos, llevará mucho tiempo. Años, pero, con la oración y el apoyo de todos surgirá un Japón más humano, más realista y, por tanto, más fuerte, sobre todo porque muchas personas se habrán acercado a Dios.

Ningún accidente de tren ¿Os habéis percatado de que esta vez no se produjo ningún accidente de tren, a pesar de que, a esa hora circulaban miles? Esto fue gracias al terremoto anterior, en Niigata, en el que sí hubo. Entonces los japoneses desarrollaron un radar que detecta la onda sísmica antes de que llegue el temblor por eso, está vez, se pararon los trenes (abarrotados de pasajeros por la hora) automáticamente. Mientras se balanceaban los vagones, nadie se movió, alentados por el aviso del conductor de que los vagones aguantarían la sacudida sin volcarse. Todos lo creyeron y nadie se dejo llevar por el pánico. Pues otro tanto pasará con las centrales nucleares a partir de ahora. Con esta experiencia mejorará la técnica.

Es bonito también ver como, la gente joven van tomando iniciativas por su cuenta. …/…

Un abrazo,

21 mar 2011

Santo o diablo, he ahí el dilema


Encontrarás dragones (There Be Dragons)
País: Argentina, EE.UU., España
Dirección: Roland Joffé
Intérpretes: Charlie Cox, Wes Bentley, Dougray Scott, Unax Ugalde, Ana Torrent, Rodrigo Santoro, Olga Kurylenko, Jordi Mollà, Geraldine Chaplin, Alfonso Bassave, Derek Jacobi
Guión: Roland Joffé
Música: Stephen Warbeck
Fotografía: Gabriel Beristain
Duración: 112 min.
Público apropiado: Jóvenes
Género: Biográfico, Drama, Épico
Robert, un periodista, está investigando la vida de Josemaría Escrivá, un sacerdote en proceso de beatificación que era de su mismo pueblo. Descubre que hay más puntos de conexión, pues su padre y él estuvieron juntos en el seminario. Seguir indagando supone sacar a la luz dolorosos secretos del pasado, que tuvieron entre otros telones de fondo el de la fraticida guerra civil española.
Roland Joffé, director de La misión, vuelve a alzar el vuelo con este arriesgado film, que aborda la figura de un personaje histórico, el fundador del Opus Dei, cuya vida discurre paralela a la de otro personaje creado para la ocasión, Manolo Torres, que habría sido buen amigo de la infancia. Tal recurso y el de la indagación periodística sirven para deslizarse del presente al pasado, y reflexionar sobre las distintas reacciones que se pueden dar a las situaciones duras que trae consigo la vida. Pueden entonces alzarse los "dragones" -feliz y hermosa expresión de Joffé, destinada a perdurar en el imaginario colectivo- que conducen a una espiral de odio y violencia, o ser dominados éstos por una respuesta basada en el amor y el perdón, respaldada por las convicciones religiosas.
La película, de indudable tirón popular y amplio lienzo épico que se nota en su esfuerzo de producción, tiene el mérito de no tratar de ajustar cuentas guerracivilescas, aquí la dialéctica de vencedores y vencidos brilla por su ausencia, no se entra a ese trapo. Tenemos en cambio los dramas personales, y el pensamiento de que hay que procurar ponerse en la posición del otro. Aunque pueda reprocharse alguna situación folletinesca -especialmente en los pasajes de los milicianos republicanos-, domina la emoción pura y dura, una narración vibrante, que conduce al catártico e impactante desenlace.
Hay un gran acierto en el reparto, incluso los papeles pequeños -Derek Jacobi, Unax Ugalde, Jordi Mollà, Ana Torrent...- llaman la atención. Pero sobresale Charlie Cox, que supera con nota el desafio de encarnar a un santo del que existen abundantes filmaciones. Quizá sea Wes Bentley el que lo tiene más difícil, por el carácter de su Manolo, continuamente crispado y con caóticas motivaciones a lo largo de la trama, sobre todo en su relación con la estupenda Olga Kurylenko.
El film supone el regreso estelar de Joffé, superproducción que narra una historia muy humana, intensa y emocionante, que se ajusta perfectamente a sus prioridades. Tanto se ha implicado Joffé en el proyecto que, además de dirigir, firma el guión y ejerce de productor, siendo la primera vez que aúna esa triple dedicación en una sola película. Destaca la sólida y verosímil puesta en escena -hay en la producción un equipo artístico superoscarizado que incluye al diseñador de producción Eugenio Zanetti, al compositor Stephen Warbeck y a la diseñadora de vestuario Yvonne Blake-, y aunque el color ocre cuando la historia se remite al pasado puede resultar una elección obvia, hay un tratamiento muy inteligente de la fotografía, diferente según la época en que discurre la acción. (fuente http://www.decine21.com)

10 mar 2011

Mujer e igualdad de trato. Análisis de la maternidad en la Unión Europea.

No se puede negar que hombres y mujeres somos idénticos en capacidades, derechos y obligaciones, pero no lo somos en nuestras realidades biológicas.

Buscar o fomentar actuaciones idénticas y obligar a tener los mismos comportamientos a todos –hombres y mujeres– es un objetivo poco acertado además de imposible de alcanzar.

Las acciones a favor de la igualdad deben respetar e incluso proteger las desigualdades que nos vienen dadas por nuestra propia naturaleza, entre las que se encuentra la maternidad.

Este libro tiene por objeto avanzar en el conocimiento de la maternidad en los estados de la Unión Europea. Del análisis estadístico que se lleva a cabo se desprende que se trata de un colectivo sometido a una doble discriminación, cuyo origen está en el hecho de ser mujer y ser madre.

Los datos muestran que las mujeres europeas están siendo empujadas a renunciar a la maternidad y la tradicional expresión utilizada por algunos autores del doble sí: muchas mujeres dicen sí a la maternidad y sí al trabajo, ya no es una realidad.

La maternidad no debe ser un obstáculo para que la mujer desempeñe un trabajo remunerado, pero tampoco el ejercicio de un trabajo remunerado debe ser un obstáculo para el ejercicio de un derecho básico como la maternidad.

En este trabajo se cuantifican y analizan los cambios producidos en los comportamientos de las mujeres europeas en relación a la maternidad y se presentan indicadores que hacen visible las desigualdades a las que este colectivo está sometido.

También se ofrecen propuestas de actuación en materia de políticas públicas de familia para avanzar en el reconocimiento del trabajo que llevan a cabo, aunque no perciban remuneración alguna por su desempeño.

Tesis central que plantea el estudio: para erradicar la desigualdad entre mujeres y hombres no bastan las políticas públicas compulsivas (“ahora te doy un cheque, ahora te lo quito”), ni siquiera las que sólo protegen “a las mujeres trabajadoras en el momento de su maternidad es necesario proteger la maternidad por lo que ella misma significa.