12 dic 2009

Regala Cultura (N - Y)


Nancy Mitford, No se lo digas a Alfred. Regresa Mitford al ambiente de sus primeras novelas, A la caza del amor y Amor en clima frío, aunque como La bendición, ésta también transcurre en Francia. Fanny, la narradora, retoma el protagonismo y, con ello, su sarcástico punto de vista sobre todo lo que le rodea. Alfred, su marido, abandona el puesto de profesor en Oxford porque ha sido nombrado embajador en París. La novela cuenta, por un lado, el proceso de adaptación de Alfred y Fanny a sus nuevas ocupaciones y, por otro, la relación del matrimonio con sus hijos, que aparecen y desaparecen en la novela. Con un estilo muy vivo, Mitford (1904-1973) retrata la decadencia de un mundo que se resquebraja y que ella conoce muy bien. (Libros del Asteroide. 308 págs. 18,95 €.).

Oakley Hall, Warlock. En 1880 Warlock es la encarnación del Salvaje Oeste: vaqueros, mineros, el juez, el doctor, las chicas del salón, el telégrafo, diligencias, cantinas, cuatreros, tahúres, apaches, polvo y revólveres. Esta magnífica novela sólo se parece al western comercial en la ambientación. Warlock no es ficción barata sino gran literatura. Oakley Hall (1920-2008) escribió sin duda en 1958 una trepidante e intensa novela moral, un microcosmos de todas las pulsiones humanas. La auténtica frontera en la que viven sus personajes no es entre Estados Unidos y Méjico, sino entre el bien y el mal. (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores. 687 págs. 23 €.).

Sergio Lechuga Quijada, Calix. Novela centrada en si el santo Cáliz de Valencia es el mismo cáliz que usó Jesucristo en la última Cena. Después de la muerte de Franco, un funcionario pone por escrito un episodio que protagonizó: el año 1940 trabajó en una investigación sobre si el santo Cáliz de Valencia era o no el Grial, pues Himmler iba a viajar a España para buscarlo; de paso cuenta que, con ocasión de aquel encargo, pudo averiguar qué había pasado con su padre durante la guerra y conoció a la que sería su mujer. Relato bien escrito, con personajes creíbles, diálogos buenos y descripciones escasas. (Planeta. 461 págs. 20,50 €.).

Sherwood Anderson, Winesburg, Ohio. Acantilado empieza con Winesburg, Ohio la publicación de las obras completas de Sherwood Anderson (1876-1941). Se trata de una colección de cuentos sobre las andanzas del joven periodista George Willard, que bien puede leerse como una novela. Anderson explora el Medio Oeste americano tomando como referencia la vida de un pequeño pueblo. Los relatos hablan de un mundo que se está quedando atrás. Por sus páginas, desfilan numerosos seres desplazados, que viven en los márgenes y bandean entre la realidad y el deseo, hasta que asumen finalmente su soledad. (Acantilado. 256 págs. 20 €.).

Sloan Wilson, El hombre del traje gris. Tom, casado con Betsy, es un hombre apagado, gris, sin ilusión, como tantos otros de su rango social. Betsy está cansada de la casa y del barrio e imagina que viviendo en otra casa será más feliz; pero con el sueldo de Tom no hay mucho que hacer. Así que Tom consigue un trabajo mejor remunerado. La obra, publicada en 1955, plantea una situación muy común, también hoy en día: la de quien puede alcanzar el éxito profesional, aunque a costa de su vida familiar. (Libros del Asteroide. 400 págs. 21,95 €.).

Vasili Grossman, Años de guerra. Tras el éxito de sus novelas Vida y destino y Todo fluye, se publican por vez primera en un volumen los escritos que Grossman escribió durante su etapa como corresponsal de guerra del Ejército Rojo, especialmente durante la batalla de Stalingrado. El volumen incluye sus crónicas, muy leídas y valoradas en aquellos años; su novela El pueblo es inmortal, que publicó por entregas en 1942 y que consiguió el premio Stalin; y algunos relatos. Incluye también El infierno de Treblinka, la crónica que escribió cuando liberaron este campo de prisioneros judíos y que sirvió de prueba en los juicios de Nuremberg. Un buen complemento de este libro es Un escritor en guerra, del historiador Anthony Beevor, quien recupera las notas personales que Grossman utilizó cuando era corresponsal de guerra para escribir el material que después, tras la intervención de la censura personal y la política, se publicó más elaborado y tamizado en la prensa rusa y que es el que ahora recoge Años de guerra. (Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg. 640 págs. 22 €.).

Wallace Stegner, En lugar seguro.
Novela que cuenta la larga amistad entre dos matrimonios de profesores universitarios norteamericanos. Los Lang y los Morgan hacen todo lo posible por salir adelante en medio de unas circunstancias normales, con los problemas y dificultades laborales y familiares que tiene todo el mundo. Escrita por Larry Morgan, profesor y escritor, a pesar de la aparente falta de sustancia, el relato de sus vidas resulta apasionante tanto por la calidad literaria como por las vidas de los protagonistas. Publicada en 1987, la novela retrata una auténtica y generosa amistad. (Libros del Asteroide. 392 págs. 21,95 €).

Yoko Ogawa, La fórmula preferida del profesor. Este libro, el más popular de la japonesa Yoko Ogawa (1962), ha sido premiado por diferentes sociedades matemáticas, pues el entusiasmo por las matemáticas forma parte de su argumento. Sin embargo, lo decisivo es la historia en sí misma: a partir de uno de sus trabajos como asistenta, la narradora y su hijo de diez años empezaron una relación muy especial con un anciano profesor de matemáticas que, a consecuencia de un accidente, tenía una autonomía de memoria de ochenta minutos. Las vidas cotidianas de los personajes se despliegan con calma y emoción contenida. (Funambulista. 299 págs. 13,95 €)

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