RV es una asociación cultural que pretende dar un impulso a la cultura, en sus diversas manifestaciones, en nuestra localidad de Rivas, n constante expansión. En este blog encontrarás artículos de opinión de algunos de nuestros socios y simpatizantes, como un rasgo más que define nuestra identidad, señalada por el diálogo y el enriquecimiento mutuo.
4 ene 2012
26 dic 2011
Regala cultura con Humor

E.F. Benson, Reina Lucía
Publicada en 1920, es la primera novela de las seis que Benson (1867-1940) escribió de la saga Mapp y Lucía. Todas están inspiradas en la pretenciosa y relamida burguesía rural británica asentada en el “encantador pueblo insignificante” de Riseholme. Entre sus habitantes sobresale Lucía, la auténticareina, pues ella es quien controla todas las actividades sociales. Pero pronto empiezan a ocurrir cosas que ponen en cuestión su reinado y que dan lugar a no pocas situaciones cómicas. (Impedimenta. 352 págs. 22,75 €).
Nancy Mitford, Trifulca a la vista
Esta novela publicada en 1935, comienza cuando Noel Fuster recibe una herencia de una tía lejana. Con ese dinero, decide buscar una mujer para casarse. Acompañado de un aristócrata venido a menos, se trasladan a una pequeña localidad para cumplir con su propósito. Pero las cosas se enredan en una comedia costumbrista sobre el amor y el matrimonio. A diferencia de las obras más conocidas de Mitford (1904-1973), es más ligera y frívola, aunque incluye una crítica al fascismo. En ella ya aparece el tono irónico que luego la hará famosa. (Libros del Asteroide. 240 págs. 18,95 €).
Iraj Pezeshkzad, Mi tío Napoleón
Deliciosa novela, una historia de amor entre adolescentes, como un detalle más de un retablo esperpéntico en el Irán de los años cuarenta del siglo XX. Las figuras centrales son el Querido Tío (obsesionado con Napoleón) y su criado, Mash Qasem, que se cree las historias fantasiosas del amo y las fomenta. El Querido Tío es el mayor de un conjunto de hermanos que viven en casas contiguas, en un Teherán donde el islamismo no está reñido con el alcohol ni con el amor. (Ático de los Libros. 716 págs. 29,95 €).
Kenneth Cook, El koala asesino
El hilo conductor de estos relatos son las inverosímiles aventuras que corre el protagonista de la mano de personajes extravagantes, que ponen al autor en serios aprietos por su relación con algunos animales de la fauna australiana. El tono es muy divertido. (Sajalín. 213 págs. 18€)
25 oct 2011
¿Dolor?

Normalmente la vida se desvela a la persona en la juventud, con toda la riqueza y plenitud de sus potencialidades, impulsando la búsqueda de metas más altas que den sentido a la misma.
Así se comienzan a materializar unos proyectos
Por eso, cuando el dolor aparece en el horizonte, también aparece el desconcierto y quizá la pregunta: ¿Puede seguir siendo grande la vida cuando irrumpe en ella el sufrimiento?
Sin embargo la experiencia nos dice que la grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana
Los enfermos, los excluidos, los discapacitados, nos hablan, ante todo, de la dignidad de cada vida humana. La grandeza de la dignidad humana del otro nos debería llevar a mirar al otro con ojos limpios, para darle, además de las cosas externas que precisa, la mirada de amor y apoyo que necesita. Pero esto solo es posible, si la propia vida del que quiere ayudar está fundamentada en el otro como nos lo podría explicar cualquiera que haya tenido la experiencia de ayudar a disminuir el dolor en el otro.
Esta experiencia proclaman la grandeza a la que debería dirigir su vida cada persona: compadecerse y acompañar por amor a quien sufre.
Por otro lado, el que da es testigos del bien inmenso que constituye la vida de los enfermos, los excluidos, los discapacitados para quien está a su lado y para la humanidad entera. De manera misteriosa pero muy real, su presencia suscita en nuestros corazones, frecuentemente endurecidos, una ternura que nos abre el entendimiento a los valores profundos de la vida humana. Ciertamente, la vida de estas personas cambia el corazón del que intenta ayudar.
Nuestra sociedad, en la que demasiado a menudo se pone en duda la dignidad inestimable de la vida, de cada vida, necesita entender esto: abrirse al necesitado es la forma segura de edificar la civilización sin exclusiones.
21 jun 2011
Mediante diálogos y complicidades con el lector, el autor invita a mirar la realidad con ojos de curiosidad, sin miedo al dolor de cabeza: qué nos mueve a discutir, por qué son buenos los lunes, qué relación mantiene el tiempo con el reloj que lo mide, o qué porcentaje de realismo posee la persona optimista.
Óscar Pintado Fernández (Alcázar de San Juan, 1973) es licenciado en Filosofía por la Universidad de Navarra. Realizó sus estudios de doctorado en la Universidad de Málaga, y en la actualidad es profesor de Filosofía en un Instituto de Rivas Vaciamadrid. En clara deuda con su maestro, Jorge Vicente Arregui, sus publicaciones han girado casi siempre en torno a la Antropología Filosófica.
29 may 2011
1 may 2011
La Cultura ¿una necesidad primaria?

Pero la cultura de una persona no se improvisa. Para llegar a tener un pensamiento profundo, unas valoraciones acertadas, unos principios claros, unas referencias ricas, es preciso dedicar a ello tiempo y esfuerzo.
Ser culto, además, no es simplemente saber muchas cosas, sino, más bien, tener una explicación coherente de lo que es el hombre y el mundo que le rodea. Lo importante no es tener muchos conocimientos, sino que esos conocimientos den una respuesta acertada a los problemas nuestros y de quienes nos rodean. Porque, de lo contrario, ¿de qué nos sirve tener muchos conocimientos, si luego resultan fragmentarios y contradictorios, si desconozco por completo la verdad que pueda haber en ellos?.
Para ser culto, para ir avanzando en esa lucha por cultivarse cada día un poco más, el hombre ha de tener un proyecto personal mínimamente definido. Cada uno ha de buscar una síntesis personal de sus intereses y necesidades en este sentido, y contribuirá así a forjar conscientemente su propia personalidad y su actitud ante la vida, y a esforzarse por superar la seductora mediocridad de esas subculturas –superficiales, anónimas, masificadas– que a veces parece que se nos quieren imponer, con una sutil y terca persistencia, y contra las que es preciso oponer una auténtica búsqueda de la cultura, de una cultura que realmente nos sirva para aprehender la realidad, vivir en ella y saber a qué atenernos.
La cultura ha de servir para interpretar correctamente la vida, para hacerla más humana, para descubrir sus posibilidades más genuinas y apuntar a sus más auténticas aspiraciones. El hombre no se agota en su biología, sino que tiene un mundo interior: puede ser sabio o ignorante, cultivado o tosco, lleno de luces o cubierto de sombras, ordenado o caótico, coherente o ilógico, puede buscar la verdad o sobrevivir como puede en el sórdido mundo del error, la ignorancia o la mentira.
Se trata de cultivar el propio mundo interior, sabiendo además que ese mundo siempre tiene luego su consiguiente reflejo en el exterior de cada persona. Y no sólo el carácter, sino hasta lo más aparentemente inmotivado del porte externo, como la mirada, los gestos, el rostro, el mismo tono de la voz, todo eso, es matizado, vivificado y mediatizado por el propio talante personal, por la propia forma de ser, que nace de lo más profundo del hombre y donde a la persona se le presenta la apasionante oportunidad de cultivarse, de proyectarse, de hacerse a sí mismo.
16 abr 2011
Para pensar: Fidelidad

Fiel a uno mismo
Ser constante en el amor equivale a ser fiel a uno mismo, a vivir auténticamente.
La existencia puntiforme y dispersa del que, pretextando el vitalismo espontáneo y el completo aprovechamiento de oportunidades, picotea estérilmente el panorama de la vida, encuentra su causa original en la ausencia de decisiones decisivas, que son las que establecen proyectos, las que trazan planes, las que diseñan líneas posteriores de conducta, las que suscitan consecuencias conscientes y queridas. La autenticidad es la concordancia de mis decisiones libres -particulares, concretas, diarias---con esas decisiones decisivas, libres por antonomasia, por las que asimilo y me comprometo con los principios radicales de mi vida.
Esta autenticidad se configura como amor y, en definitiva, como fidelidad. Algunos caricaturizan hoy la fidelidad como rutina, sin caer en la cuenta de que son compatibles la estabilidad y la constancia con una fidelidad perennemente restaurada, extraña a cualquier tipo de monotonía. Se presenta a veces la infidelidad como máscara de la liberación, cuando en realidad es el primer catalizador de la desintegración interna, de la autodisolución de la personalidad. La autenticidad es, por tanto, amor y fidelidad a una verdad vital, personalmente asimilada y libremente decidida. La fidelidad es la libertad mantenida y acrecentada.
Es el necesario incremento del amor. El amor se superpone a sí mismo en la duración temporal de la existencia humana y se va transformando en fidelidad, que es la puesta al día, la actualización, del amor primero a través de todas las peripecias existenciales.
El amor nunca es algo dado de una vez por todas, ni siquiera algo queprogrese en un flujo imperturbable y armónico. Siempre hay implicado en el amor, además de un "ya", un "todavía no" que, al privarme de la plenitud inmediata, me impulsa a la fidelidad como decisión libremente mantenida. "La vida lograda" de Alejandro Llano, catedrático de Metafísica por la Universidad Autónoma de Madrid
